PROPAGANDA: Un documental sorprendente sobre cómo nos dejamos dirigir

Video realizado en Corea del Norte, sobre la ilusión de la democracia y el poder corporativo que convierte a los ciudadanos occidentales en zombis consumistas, a los que nada importa salvo su propio ombligo.

 

 

Sorprendente para empezar porque, supuestamente, es un documental realizado por Corea del Norte, país del que no sabemos nada -salvo lo que la propaganda oficial quiere contarnos: que son una sociedad atrasada y totalitaria, donde el pueblo vive oprimido y en la miseria. En segundo lugar porque, obviando el hecho de que el mismo documental es a su vez propaganda -y confiamos en que nuestros lectores sean lo suficientemente inteligentes como para saber diferenciar el trigo de la paja- no cabe duda de que las críticas que vierten sobre nuestras sociedades occidentales son muy solventes. A pesar de la fuente de la que supuestamente proviene, la tesis que expone de que la democracia, tal como se entiende en occidente, es una plutocracia disfrazada, es muy difícil de rebatir. Que el entretenimiento funciona como un mecanismo de estupor y apaciguamiento que se traduce en la práctica como una forma encubierta de control mental, más allá de que exista o no una conspiración o un plan maquiavélico, tampoco es fácil de refutar.

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¿Educación o ingeniería social? 2ª parte de la entrevista a Pilar Baselga

Educacion

A continuación, en exclusiva para ¡Abajo la tiranía!, la segunda parte de la interesante entrevista sobre educación e ingeniería social, realizada por Frank G. Rubio a Pilar Baselga (escritora, pensadora y muy incisiva investigadora de lo real, como podéis apreciar en su blog: no morir idiota). Pilar Baselga colabora también habitualmente en El Vórtice Radio. Sigue leyendo

La vergüenza del 11m. Nueve años después del mayor atentado de nuestra historia, seguimos sin querer saber

aniversario11MQue el pueblo español se haya tragado irreflexivamente la sentencia del juico del 11m y la versión ofical de los hechos, y que nueve años después ni siquiera se hayan generado enormes movimiemtos populares pidendo saber la verdad -como sí ha ocurrido en EE.UU. con el 11s-, es una de las mayores vergüenzas colectivas que pesan sobre nuestras cabezas. Que ni siquiera en momentos como el 15m haya aparecido con nitidez este movimento por la verdad, salvo en gestos aislados, casi testimoniales, sólo puede explicarse por la inconscencia, el miedo y el vacío existencial del que hacemos gala como sociedad.

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